De Caracas a Managua el rojo se diluye
Miércoles 10 de enero, los tonos rojos se apropiaron del paisaje, con 21 cañonazos de salva Daniel Ortega asumió el poder de Nicaragua 16 años después de su primer mandato; a su izquierda, Hugo Chávez, presidente venezolano que horas antes daba inicio a su tercer gobierno.
Aunque algunos aseguran que Ortega será tan encarnizado como su homologo sudamericano, hay quienes apostamos que su administración estará teñida de rosas encarnizados, aún cuando reparta medallitas y grite consignas.
Muchos desearían poder dirigir con despreocupación (por lo menos aparente), y por medio de coloquialismos que exacerben las mentes, pero para desgracia o fortuna, la mayoría los gobernantes latinoamericanos no pueden darse ese gusto, su contexto no se los permite, y de ello no escapan las tierras norteñas al San Juan.
Nicaragua quien fue la segunda economía mas pobre del continente Americano después de Haití, es hoy, una de las que ha experimentado mayores crecimientos dentro de Latinoamérica, pero que dista de haber salido de la pobreza.
Así como Néstor Kirchner en Argentina, es probable que Ortega coquetee con Estados Unidos sin dejar de lado sus alianzas izquierdistas, y es que sus recursos son limitados, no hay grandes yacimientos petróleo, gas natural o minerales, nada de eso; lo que lo obligará a sacar el mejor partido de ambas posturas.
Por ahora no habrá grandes cambios, y es que como Ortega adelantó, la economía nicaragüense seguirá los lineamientos que hasta ahora traía, no veremos una nacionalización de la electricidad o las telecomunicaciones como la experimentará Venezuela.
A lo anterior hay que aunarle su actual compadrazgo con Arnoldo Alemán, y su deseo de reivindicación con respecto a su primera presidencia (de 1985 a 1990), por lo que la cercanía con Washington distaran mucho de lo que fue en el pasado, y muestra de ello fue la llamada que realizó Bush a tierras “nicas”.
Si bien es cierto que los estadounidenses tienden a buscar sementar sus posturas en la zona, América Latina continúa una tendencia hacia el fortalecimiento del socialismo, diverso eso sí, ya sea por necesidad, exigencias o posibilidades.







