+ armas = + pobreza, + excusas, - justicia
Cada minuto una persona muere a manos de un arma convencional; una de esas, de las que se tienen en el armario, o en mesa de noche del cuarto, sí, de esas mismas que algunos juran que “los protegen”.
Anualmente, cobran más de 500 mil vidas; nada mas visualícelo, en menos de cuatro años logran acabar con el equivalente de toda la población de Costa Rica.
Ni exagerado ni nada, piénselo…
Entre el 80 y el 90% de todas las armas ligeras ilegales provienen originalmente de transacciones aprobadas por los Estados; y es que solo en el 2005 los países latinoamericanos gastaron un total de 24.000 millones de dólares en armas y tropas, lo que significa un aumento del 25% en términos reales a lo largo de la última década.
A esto súmele la inseguridad ciudadana, las escasas políticas de prevención y mitigación, las bandas, la pobreza y el mercado negro; todos factores que propician un ambiente para que los que los habitantes se armen.
Y por si fuera poco somos permisivos y tolerantes, o capaz promotores, del quebrantamiento de la ley, aun cuando las normas o pautas pretendan resguardar la seguridad de los portadores, familias y vecinos.
Guatemala y El Salvador son ejemplos claros del estrago que promueven; ¿será que solo se escarmienta en carne propia?








