“Dice Eduardo Punset que el amor lejos de ser un acto de generosidad es un acto de pura supervivencia. “Hace 3.200 millones de años, lo primero que hace la primera bacteria es soltar unas señales quÃmicas preguntando si hay alguien más. Por eso, lo que somos es el resultado de esa búsqueda del otro, de fundirse con el otro”. Punset lo explica en su nuevo libro: El viaje al amor. Las nuevas claves cientÃficas, de la editorial Destino”
Eso me explicaba Chapi cuando pensé: hay cosas que sirve racionalizar; pero al amor (del sano) hay que dejarle cierto misterio; eso es lo rico ¿o no?
Que sádico es ese cosquilleo en la piel, las mariposas en el estomago, y hasta el tartamudeo cerebral que produce la quÃmica cuando activa el “instinto de supervivencia”.
Pero ya ven, cuando uno ocupa que le expliquen la teorÃa del desamor, sà ocupa psicólogo; sà requiere de la razón.
NOta: En lo absoluto deja de ser interesante sumergirse en el libro de Punset; pero no hay nada más efectivo para matar la emotividad que un bombardeo intelectual del porqué. Para todo hay tiempo y lugar.







